EL PODER DE DECIDIR. NADA PASA PORQUE SÍ.
Es curioso pensar que Dios, en su infinita sabiduría, le dio al hombre la capacidad de pensar sus actos y de vivir en la Tierra para cuidarla y regir sobre ella. Resulta curioso también el pensar que el hombre se ha visto juzgado por Dios cuando ha pecado contra otro, contra el mismo Dios o contra sí mismo, en abuso de su misma capacidad de pensamiento, que tiene como consecuencia una acción.A raíz de estos pecados, Dios ideó un sistema de perdón de pecados para que el hombre pudiera redimirse derramando sangre que no ha pecado (animales). Sin embargo el continuo sacrificio de estos animales llegó a tal grado de abuso y de apatía del hombre para corregir su actitud que Dios suprimió permanentemente este sistema para implantar uno nuevo: envió a su hijo unigénito en forma humana para morir por todos los pecados del hombre, cometidos en el pasado, presente y futuro. Ahora la redención del hombre para con Dios habría de ser a través de su hijo, Jesús, siendo el único requisito para ir al paraíso aceptarle como el redentor de estos pecados y aceptar seguir su camino. Así mismo, Jesús antes de dejar la Tierra, anunció que regresaría por segunda ocasión, para redimir a todo aquél que le hubiera aceptado como su único y suficiente salvador. Dicha promesa es cumplida según los acontecimientos que el apóstol Juan nos narra en el libro de Revelaciones.
Este libro al cual muchos temen y en el cual, irónicamente, muchos tienen depositadas sus esperanzas, ha trazado el destino de cierto número de personas y determinado el rumbo que ha de seguir el mundo cuando se acerque a sus últimos días, es decir, al siglo actual.
Siendo así, pareciera que cada ser humano en la tierra ya tiene predeterminado su destino. Pareciera que Dios ya sabe cuál será el destino de alguna persona en cuestión: el cielo y el Paraíso, o el infierno y Lago de Fuego eterno. Pareciera. Sólo pareciera, pues al crear Dios al hombre, le dio capacidad de pensamiento y de acción; sin embargo ligada a estas 2 capacidades, Dios le proporcionó al hombre una tercera y la más importante para poder construir y gobernar el mundo tal y como lo conocemos ahora: EL LIBRE ALBEDRÍO, es decir, EL PODER DE DECIDIR POR SÍ MISMO. Decidir si redimirse o no. Decidir si creer que su creador existe o no. Decidir si ha de ser bueno o ha de ser malo. Decidir entre lo correcto y lo incorrecto, entre lo bueno y lo malo. Eso es precisamente lo que ha construido el mundo que conocemos ahora. todo se ha creado a raíz de una decisión.
Decidir. Elegir entre dos o más posibilidades. Si reflexionamos un poco en ello nos daremos cuenta de ello, de que todo se rige por decisiones y/o elecciones. Al tomar una decisión, el hombre ha de preguntarse a sí mismo ¿Haré esto? ¿Sí? ¿No? Y en base a "Sí" y "No" se ha construido el mundo en el que habitamos.
Sí y no.
Presencia y Ausencia.
Interés y Apatía.
Blanco y Negro.
Agua y Fuego.
Ruido y Silencio.
Luz y Sombra.
Encendido y Apagado.
Uno y Cero.
Todo en base a decisiones. Entonces pues, si el hombre es capaz de decidir, si es capaz de predecir por medio del sentido común cuál será el resultado de sus acciones, ¿Cómo es posible que Dios sepa de antemano el destino del hombre? ¿Es que acaso no basta el poder de la decisión para poder cambiar el destino? ¿Sí? ¿No? ¿Lo ven? Estamos frente a otro dilema. Puesto que el hombre es capaz de decidir puede cambiar su destino. Pero como Dios creó al hombre, sabe de qué forma actuará, puesto que el hombre es una decisión hecha por Dios, puesto que Dios decidió crear al hombre, y de esta forma Dios sabe, en su infinita sabiduría, cuál es el destino forjado a raíz de esa decisión.
Y gracias a una serie de decisiones, el hombre también ha logrado descubrir una serie de reglas que actuán sobre su poder de decisión. De esta forma el hombre descubrió que a toda acción ejecutada, existe siempre una reacción a esa acción que actúa de la misma manera que la acción ejecutada, pero en dirección contraria. Es así pues, que el hombre puede, por medio de lógica, reflexión y/o sentido común, predecir los resultados de decidir ejecutar o no una acción. Si el hombre hace una acción, tarde que temprano le sobrevendrán los resultados de la acción que hizo, los cuales se verán reflejados en la reacción que viene en sentido opuesto a la acción que el hizo previamente.
Acción y Reacción. Con el poder de decidir también viene una gran responsabilidad: responder por las acciones que ha hecho. Reaccionar a la reacción. Y ello implica actuar de nueva cuenta. Por ello, por esta serie de acciones y reacciones, con esta serie de decisiones, el hombre se forja y se traza de poco a poco su destino y encuentra finalmente su fin, según sus decisiones. Desde el momento en que el hombre empieza a actuar, el hombre ha de esperar una reacción que algún día le alcanzará de forma directa o indirecta, afectando su destino. Causa y Efecto.
La acción es la causa, y la reacción el efecto. Resumiendo, cada cosa está destinada a ser decidida, cada cosa se convierte en causa, y las cosas que vienen después serán el efecto. Nada pasa porque sí.
¿Nada pasa porque sí? Sí, es como esa teoría popular que dice que el aleteo de una mariposa en Japón puede ocasionar tornados en el sur de EUA. Puesto que TODO LO QUE ES AHORA es una causa, TODO LO QUE VIENE DESPUÉS es un efecto, y así entendemos que TODO TIENE UNA RAZÓN DE SER. Pensemos en que TODO, TODO LO QUE HA SIDO CREADO POR DIOS Y POR EL HOMBRE se divide en 2 conjuntos: LOS QUE NO TIENEN UNA RAZÓN DE SER Y LOS QUE TIENEN UNA RAZÓN DE SER. Retomando la idea de que cada acción del hombre conlleva una reacción que actúa en una magnitud opuesta, obtendremos que cada cosa está destinada a ser decidida y tiene un propósito que cumplir. Entonces "cada cosa" se puede sustituir por TODO, dejando en la NADA el hecho de que NADA TIENE UNA RAZÓN DE SER, puesto que TODO TIENE UNA RAZÓN DE SER.
NADA PASA PORQUE SÍ. TÚ TE FORJAS TU DESTINO. A CADA ACCIÓN QUE HACES HAY UNA REACCIÓN QUE ACTÚA EN FORMA OPUESTA A TU ACCIÓN. CADA COSA TIENE UN DETERMINADO PROPÓSITO. ASÍ, TODO TIENE UN SIGNIFICADO, UN FIN Y SU RAZÓN DE SER.

