El día es relativamente agradable. Hay muchas distracciones en este bonito lugar, pero no las suficientes como para hacer que me olvide de lo que atrapa verdaderamente mi atención. Es simple. Analizar, observar, ver todo el mundo a mi alrededor casi sin mirar mi teclado y siendo cada vezmás parte de todo lo que me rodea. Es tan sencillo observar. Sacar conclusiones de lo que ocurre y por qué ocurre, aunque sean simples supocisiones, el pensar a dónde va esa persona, qué es lo que espera, qué es lo que hace, en fin.
Los seres hmanos subestimamos mucho el tamaño de nuestro relativamente pequeño planeta, con poco más de 12,000 kilómetros de diámetro y una atmósfera no más ancha que 100 kilómetros. Pero comparémonos con el mundo a nuestro alrededor. ¿Es tan pequeño como parece? ¿O es que simplemente el ser humano no sabe ver todavía más allá del horizonte? Para algunos el mundo es simplemente ir a la escuela o al trabajo, cumplir con una jornada y regresar a casa como si no existiera un tramo recorrido entre origen y destino. Hay quienes no entienden realmente lo que es verdaderamente el significado del mundo, del espacio y el tiempo que nos rodean. Yo tampoco. Por eso escribo; para dejar a mis ideas imaginarse cosas, para simplemente dejar andar las suposiciones que hace mi mente de forma inconsciente, tratando de mover al mundo con ideas simples, incongruentes sin sentido alguno. Definiendo el concepto de tiempo.
Aquél lapso entre un instante y otro, aquella barrera que hace imposible acceder de forma física a un recuerdo ya sea para cambiarlo o para olvidarlo, aquello que sucede entre un abrir y cerrar de ojos, aquello que analiza las posibilidades de que algo pueda ocurrir o no dadas determinadas circunstancias o acciones bien o mal intencionadas, aquello que pretende tomar el papel de algo incontrolable e indomable, aquello que a veces tan corto es y en otras ocasiones es irónicamente tan prolongado... Definiendo el concepto de espacio...
Aquello que da lugar a otra cosa, aquel vacio esperando ser ocupado y que no obstante es imposible, aquello que no puede ser reducido ni aumentado, aquello que no puede ser tocado ni encontrado realmente, aquello que existe sólo de forma relativa e irreal, eso que necesita un objeto para ser puesto sobre otro objeto, el único lugar que trata de ser infinito y a la vez finito, aquello que no tiene masa ni color ni olor ni sabor ni característica alguna que le permita ser identificable...
Vuela el pensamiento hasta el infinito de una inecuación sin límite conocido, como una indeterminación matemática, como una situación que sucedió y que simplemente no tiene una explicación coherente o lógica, rompiendo las barreras del tiempo por el único medio posible, por la única vía válida para el ser humano de traspasar la puerta al pasado devastador o feliz, al futuro incierto y desconocido, a un presente nunca constante y siempre en movimiento, siempre inesxistente en realidad, el pensamiento llega hasta donde el tiempo no puede explorar y entonces comienza a preguntarse y a definir cada una de las partes del tiempo...
El pasado, algo no corregible ni modificable, como un tesoro guardado bajo llave, como un archivo grabado en un CD grabable, como algo que permanentemente ha quedado grabado en la memoria del Arquitecto Del Universo y que no es posible borrar;simplemente algo que se origina de lo más efímero y breve que puede existir...
El presente, feliz, triste, corto. El segundo transcurrido, no es más el presente sino que ahora forma parte del pasado. Incluso el presente incrustado en la lectura de estas líneas no existe. Ha pasado aquél minuto en el que estabas leyendo el primer párrafo de este escrito y eres permanentemente prisionero del presente y tus acciones son permanentemente prisioneras del pasado. Felicidades. No eres del pasado, no eres parte de lo permanente. Eres parte del presente, para siempre y por siempre. Lo que es ahora, al mismo tiempo fue, y lo que es ahora será en breves momentos...
El futuro desconocido. Cómo saber si en un segundo te dará un infarto, o temblará la tierra, o lloverá el día de mañana, o el mes que viene o si llegará el día en el que por fin seas feliz o el día de tu perdición. El futuro está siempre en frente de tí, pero siempre inalcanzable. Como si vieras una puerta de par en par, y que aunque corres con todas tus fuerzas solamente observas que la puerta y tú siguen en el mismo lugar que se les ha asignado a ambos, que lo único que se mueve entre ustedes es el medio que está entre ustedes, el suelo. Pero entre el presente y el futuro no hay suelo, simplemente hay nada, Todo y nada a la vez....
Entonces la idea de que el pasado, el presente y el futuro forman parte de lo mismo escapa rápidamente de tu mente, escapa como si no existiera, como si no hubiera existido, y como si jamás volviera a existir.
Y es entonces que te das cuenta que meditando en todo esto no podemos llegar a nada, simplemente a una relativamente prolongada búsqueda del por qué sucede todo de por qué el intervalo de un segundo no puede ser bien definido por la mente humana sin teoría alguna, más que por el espacio que hay entre el tic y el tac del péndulo de un reloj.
Allá va la imaginación, allá van las ideas, allá va la cometa del pensamiento incierto. Allá va. Tic Tac. Y el péndulo te despierta. O mejor dicho ¿El péndulo te despertó? ¿O es que no lo sabrás nunca? Oh, pobre iluso.
sábado, 15 de agosto de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

